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¿Cómo te puedo ayudar?

Desde la psicosomática y la imaginación activa, te acompaño a comprender lo que tu cuerpo y tus emociones intentan comunicar. Trabajaremos con tus síntomas, historias e imágenes internas para transformar el malestar en información útil, regular el estrés y fortalecer el vínculo mente-cuerpo, recuperando claridad y calma en tu vida.

Terapia Psicosomática con Enfoque Junguiano

Conoce mi método

Las imágenes nos permiten entrar en contacto con el alma y descifrar el mensaje del síntoma. A través de técnicas imaginativas, exploramos sueños, símbolos y arquetipos para dar forma a un nuevo relato interno.
No busco “eliminar” el síntoma por la fuerza: lo acompañamos, lo escuchamos y lo transformamos en un aliado para el crecimiento personal.
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¿Por qué trabajar con imágenes?

En la terapia psicosomática con enfoque junguiano, las imágenes ocupan un lugar central. No se trata solo de las imágenes oníricas, sino también de las que surgen en la imaginación activa, en la visualización guiada y en la expresión simbólica.
La mente suele responder de forma similar ante lo real y lo imaginado: un estímulo interno, si es significativo e intenso, puede generar respuestas reales en el cuerpo. 

Conoce mi método

Imaginación Activa

hipnoterapia silvia valastro

Dentro de la psicología analítica de Carl Gustav Jung, la imaginación ocupa un lugar esencial en la vida psíquica del ser humano. Jung consideraba que cuidar del mundo interior —de los sueños, de las fantasías y de las imágenes que emergen del inconsciente— es tan importante como atender las necesidades físicas o materiales. A través de la imaginación activa, propuso un modo de encuentro con uno mismo que permite dialogar con las partes más profundas del alma y acceder al potencial transformador que habita en el inconsciente.

La imaginación activa es una técnica terapéutica que invita a la persona a explorar, mediante imágenes, símbolos y visualizaciones, los contenidos emocionales y psíquicos que permanecen bloqueados o no expresados. Este proceso no se limita a la interpretación racional: es una experiencia viva de introspección y creación interior, un puente entre la mente consciente y el inconsciente.

Durante la sesión, el terapeuta guía al paciente hacia un estado de relajación que facilita la conexión con su mundo interno. Desde ese espacio de calma y receptividad, se le invita a dejar surgir imágenes, escenas o figuras simbólicas que emergen espontáneamente del inconsciente. Estas representaciones pueden provenir de sueños, recuerdos o fantasías. Una vez que la imagen aparece, el paciente establece con ella un diálogo interior, conversando con los elementos que la conforman como si fueran interlocutores reales.


A través de este intercambio simbólico, se revelan emociones, pensamientos y significados profundos que ayudan a comprender los conflictos internos y las tensiones que pueden manifestarse también a nivel físico o psicosomático.

La finalidad de este trabajo no es “eliminar” los síntomas, sino integrar los mensajes que el inconsciente comunica por medio de las imágenes, favoreciendo un proceso de autoconocimiento y de reunificación interior. En el contexto de la psicología psicosomática, esta técnica se convierte en una vía de acceso al lenguaje del cuerpo, ya que permite dar forma y sentido a experiencias emocionales que, de otro modo, podrían expresarse a través de malestares físicos.

La imaginación activa es, por tanto, un proceso creativo y simbólico que ayuda a la persona a comprender su propia historia interior, a reconciliar las distintas partes de sí misma y a recuperar una sensación de equilibrio y coherencia interna. Jung afirmaba que los años más importantes de su vida fueron aquellos en los que siguió sus imágenes internas, porque en ellas encontró la materia prima de su transformación personal.

Este enfoque puede integrarse con otros modelos terapéuticos —como la psicoterapia cognitiva comportamental—, adaptándose a las necesidades de cada paciente. Bajo la guía de un terapeuta formado, la imaginación activa se convierte en una herramienta poderosa para restaurar el diálogo entre cuerpo, mente y alma, abriendo un espacio para que el proceso de sanación ocurra desde la autenticidad y la conexión interior.

Distensión Imaginativa

hipnoterapia silvia valastro

En las personas con tendencia a manifestar el malestar a través del cuerpo —lo que denominamos predisposición psicosomática—, suele existir una dificultad para identificar, expresar o poner en palabras las propias emociones. Cuando esto ocurre, lo que no se dice o no se reconoce internamente, encuentra en el cuerpo su canal de expresión, que comienza a comunicar mediante síntomas físicos aquello que no ha podido ser procesado de otra manera.

Una de las herramientas terapéuticas más efectivas en este sentido es la relajación activa (también conocida como relajación imaginativa). Esta técnica tiene sus orígenes en los trabajos del fisiólogo estadounidense Edmund Jacobson en las décadas de 1920 y 1930, y fue posteriormente desarrollada y actualizada por distintas escuelas de pensamiento psicosomatico.

A través de la relajación muscular profunda, el paciente alcanza un estado de conciencia más receptivo que permite la aparición espontánea de imágenes internas. Estas imágenes, que pueden surgir asociadas a un síntoma físico o a una sensación corporal específica, son el punto de partida para comprender el mensaje subyacente que el cuerpo intenta transmitir.

El proceso terapéutico consiste en establecer un contacto perceptivo con el cuerpo, especialmente en la zona donde el malestar se manifiesta con mayor intensidad. Desde ese lugar de conexión, el paciente aprende a observar lo que emerge: una imagen, un color, un sonido, una sensación o incluso un recuerdo. A través del acompañamiento terapéutico, se le invita a relacionarse con esas imágenes y a integrarlas dentro de su experiencia consciente, favoreciendo la comprensión profunda del síntoma.

La técnica de la relajación imaginativa se estructura en tres fases complementarias que guían al paciente desde la conciencia corporal hasta la exploración simbólica del propio mundo interior.

Primera fase Distensión activa

El proceso inicia con una fase de relajación muscular progresiva dirigida por el terapeuta. El paciente, en posición cómoda y con los ojos cerrados, aprende a contraer y relajar conscientemente distintos grupos musculares, desde los pies hasta la cabeza. Esta práctica, acompañada de ejercicios respiratorios rítmicos, induce un estado de profunda calma física y mental. (Al finalizar, se realiza un momento de “despertar” y de verbalización de la experiencia, donde se comparten sensaciones, imágenes o emociones emergentes.)

Segunda fase Distensión imaginada

En esta etapa, el trabajo corporal cede lugar a la imaginación. El paciente, guiado nuevamente por la voz del terapeuta, evoca mentalmente las sensaciones de contracción y relajación experimentadas previamente, sin realizar los movimientos físicos. Este ejercicio activa la memoria corporal y permite reproducir el estado de relajación mediante la sola representación mental. Con la práctica, la mente reproduce con eficacia los efectos fisiológicos del movimiento real, confirmando que el cerebro responde de forma similar ante lo imaginado y lo vivido.

Tercera fase Inventario corporal

La fase final profundiza en la relación entre los síntomas físicos y sus posibles raíces emocionales. El terapeuta invita al paciente a explorar e imaginar las distintas partes de su cuerpo, vinculando sensaciones o imágenes simbólicas con zonas específicas donde se concentra el malestar. A partir de este diálogo entre cuerpo e imaginación, el terapeuta identifica posibles conflictos inconscientes y orienta al paciente a la comprensión del síntoma como vía de expresión emocional.

Desde el punto de vista fisiológico, la técnica estimula la función trofoterápica, es decir, la capacidad del organismo para autorregularse y restaurar el equilibrio psicofísico. Durante el proceso, se incrementa la actividad del sistema nervioso parasimpático, lo que produce una disminución de la frecuencia cardíaca, de la presión arterial y del nivel de cortisol, favoreciendo un estado de calma profunda. Paralelamente, se observa un aumento de las ondas alfa cerebrales y una mejora de los parámetros inmunológicos y endocrinos.


El efecto terapéutico va más allá del bienestar físico: a través de la relajación y la imaginación, el paciente accede a emociones previamente reprimidas, otorgándoles un significado simbólico y transformador. Así, el cuerpo deja de ser mero receptor del malestar para convertirse en un canal de autoconocimiento y sanación, donde la capacidad imaginativa actúa como un verdadero agente curativo.

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En cada sesión trabajaremos para:

  • Reconocer y comprender tu malestar.

  • Explorar tus imágenes internas y su relación con tu historia personal y tu vivencia emocional.

  • Fortalecer el vínculo entre tu conciencia y tu cuerpo, devolviéndote agencia sobre tu bienestar.

Mi enfoque integra:

  • Psicología Analítica Junguiana (imágenes, símbolos, sincronicidad).

  • Terapia Psicosomática (mente–cuerpo).

  • Manejo de las emociones.

  • Síntomas depresivos, ansiedad y ataques de pánico.

  • Apegos disfuncionales (relaciones primarias madre–padre).

  • Técnicas imaginativas y de visualización.

  • Hipnosis terapéutica.

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